El momento de cortar uñas al perro es uno de esos rituales de cuidado que muchos dueños postergan, ya sea por miedo a hacerlo mal, porque el perro no se queda quieto, o simplemente porque no saben muy bien cuándo toca. Y sin embargo, mantener las uñas en su longitud adecuada es mucho más importante de lo que parece: no se trata solo de estética, sino de comodidad, postura y bienestar real para el animal.

¿Por qué importa tanto cortar las uñas al perro?
Cuando las uñas de un perro crecen demasiado, empiezan a interferir con la forma en que apoya las patas en el suelo. Si te imaginas caminando con las uñas tan largas que se doblan al pisar, entenderás el problema enseguida. El perro tiene que compensar esa incomodidad modificando su postura, lo que con el tiempo puede generar tensiones en las articulaciones, en los tendones e incluso en la columna.
Además, las uñas largas se pueden enganchar, doblar o partir, lo que resulta doloroso y, en algunos casos, puede derivar en una pequeña herida que se infecte. Y hay un caso especialmente importante: el dedo “pulgar” o espolón, que en muchos perros está situado más arriba en la pata y no llega a tocar el suelo. Ese no se desgasta solo, y si se olvida, puede llegar a curvarse y clavarse en la propia piel del perro.
Si alguna vez te has preguntado cómo saber si tu mascota tiene dolor, las uñas demasiado largas son una causa que a menudo pasa desapercibida.
La señal más clara: el sonido al caminar
Hay un truco muy sencillo para saber si ya es hora de actuar: escucha a tu perro caminar sobre el suelo duro. Si oyes ese característico “clac, clac, clac” con cada paso, las uñas están tocando el suelo cuando no deberían. En condiciones ideales, la uña no debería rozar el suelo en la posición normal de apoyo de la pata.
Puedes comprobarlo también visualmente. Pide al perro que se quede quieto sobre una superficie plana y mira sus patas desde el lateral. Si las uñas sobresalen claramente por delante del almohadín o se curvan hacia abajo, es momento de cortarlas.
¿Con qué frecuencia hay que cortarlas?
No hay una respuesta única, porque la velocidad de crecimiento varía mucho de un perro a otro. Influye la raza, el tamaño, la edad y, sobre todo, el tipo de actividad física que realiza. Un perro que sale a correr por el monte o camina mucho por asfalto desgastará sus uñas de forma natural. Uno que vive en piso y pasea poco por superficies blandas, en cambio, necesitará cortes más frecuentes.
Como orientación general, muchos perros necesitan que se les corten las uñas cada tres o cuatro semanas, aunque algunos pueden ir bien con revisiones mensuales o incluso algo más espaciadas. Lo más práctico es ir comprobando con la prueba del sonido y la vista, en lugar de guiarse solo por el calendario.
El miedo al “nervio”: qué es la pulpa y por qué da tanto respeto
Una de las razones por las que muchos dueños evitan cortar uñas al perro es el miedo a cortar demasiado y llegar al interior vivo de la uña, que contiene vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas. A esto se le llama popularmente “el nervio” o “la pulpa”, y cortarlo duele y sangra.
En perros con uñas claras o blancas, la pulpa se distingue a contraluz como una zona rosada en el interior de la uña. Eso facilita mucho calcular hasta dónde se puede llegar. El problema está en los perros con uñas oscuras o negras, donde no se ve nada desde fuera y hay que ir con mucha más cautela.
La técnica recomendada en esos casos es cortar pequeñas cantidades de punta, poco a poco, e ir mirando la sección transversal de la uña después de cada corte. Cuando empieza a aparecer en el centro un punto más oscuro o húmedo, es la señal de que la pulpa está cerca: para ahí.
¿Qué pasa si se corta la pulpa?
Si ocurre, no es el fin del mundo, aunque puede asustar. El perro dará un respingo, la uña sangrará y probablemente el animal se quede desconfiado para el próximo intento. Para detener el sangrado se puede usar un poco de almidón de maíz (maicena) o polvo hemostático específico para mascotas, presionando durante unos momentos. Si el sangrado no cede en unos minutos o parece abundante, lo mejor es consultar al veterinario.
Lo importante después es no dramatizar: el perro percibe perfectamente tu nerviosismo, y si la experiencia se convierte en un momento de tensión y culpa, el animal aprenderá a asociar el cortauñas con algo malo.
Herramientas para cortar uñas al perro
Hay varios tipos de cortauñas para perros en el mercado, y la elección depende del tamaño del animal y de tus preferencias:
- Cortauñas de guillotina: introducen la uña en un orificio y la cortan con una cuchilla. Son prácticos para perros pequeños y medianos.
- Cortauñas de tijera: funcionan como unas tijeras con hojas curvas adaptadas a la forma de la uña. Muy comunes y fáciles de controlar.
- Cortauñas de tenaza: ofrecen más fuerza y control, ideales para perros grandes con uñas duras y gruesas.
- Lima o dremel: en lugar de cortar, desgastan la uña progresivamente. Algunos perros lo toleran mejor porque no hay el “clic” del corte, aunque el ruido del motor puede resultar también intimidante al principio.
Sea cual sea la herramienta, asegúrate de que esté bien afilada. Una cuchilla desafilada no corta limpio: aplasta la uña, produce más sensación y hace que el proceso sea más incómodo para el perro.
Cómo hacer que el perro lo tolere mejor
Este es quizás el reto más grande, especialmente si el perro ya tiene una historia negativa con el cortauñas. La clave está en la paciencia y en trabajar la tolerancia de forma gradual, sin prisa.
Si tienes un cachorro, acostúmbrale desde pequeño a que le manipulen las patas: tócaselas, aprieta suavemente los dedos, muéstrale el cortauñas sin usarlo. Cuanto más normalices el contacto físico en esa zona, menos drama habrá después.
Con perros adultos que ya muestran resistencia, el proceso puede requerir varias sesiones cortas antes de llegar a un corte completo. Asocia cada momento del proceso a algo positivo: un premio al mostrarle el cortauñas, otro al tocar la pata, otro al primer corte. No intentes terminar las cuatro patas de golpe si el perro está muy nervioso. Cortar una uña y terminar con buen sabor de boca vale más que intentar hacerlo todo y acabar en una lucha.
Esto tiene mucho que ver con lo que también ocurre cuando intentamos establecer una rutina de higiene con el perro: la constancia y la calma son más importantes que la perfección.
¿Cuándo dejarlo en manos del veterinario o el peluquero canino?
Si el perro es muy reactivo, si las uñas están muy largas y no sabes bien por dónde empezar, o si simplemente no te sientes seguro, no pasa nada por delegarlo. Un peluquero canino o el propio veterinario pueden cortarlas en pocos minutos, con práctica y herramientas adecuadas.
En perros muy nerviosos o con historial de malas experiencias, algunos veterinarios pueden recomendar una primera sesión tranquila en consulta para ir acostumbrando al animal. No hay ninguna razón para convertir el cortauñas en un combate.
Por otro lado, si al revisar las uñas notas que una está rota, torcida o que el perro cojea o lame mucho una pata, no intentes solucionarlo tú solo. Esos casos merecen una visita al veterinario. De hecho, si ves que tu perro cojea sin quejarse claramente, las uñas son uno de los primeros puntos que conviene revisar.
El espolón: esa uña que casi siempre se olvida
Ya lo mencionamos antes, pero merece un apartado propio. El espolón es ese dedo extra, parecido al pulgar humano, que algunos perros tienen en las patas delanteras y, en ciertas razas, también en las traseras. Al no tocar el suelo, no se desgasta nunca y puede crecer de forma circular hasta clavarse en la piel si no se vigila.
Muchos dueños se acuerdan de las cuatro patas y olvidan el espolón. Inclúyelo siempre en la revisión, especialmente en perros de pelo largo donde puede quedar oculto entre el pelaje.
¿Y si el espolón ya está muy largo o crecido en círculo?
Si el espolón está muy curvado o se ha acercado peligrosamente a la piel, es mejor que lo valore un veterinario. Intentar corregirlo de golpe en casa puede ser doloroso para el animal y arriesgado si no se tiene experiencia.
¿Vale la pena tener un seguro que cubra estas revisiones?
Hay seguros para mascotas que incluyen visitas de estética y revisión básica, lo que puede hacer que llevar al perro a que le corten las uñas salga mucho más rentable. Si todavía no te has planteado esta opción, puede ser interesante revisar cuándo un seguro para perros compensa de verdad, especialmente si tu perro necesita atención frecuente.
¿Sabrías distinguir cuándo las uñas de tu perro están bien?
Después de leer todo esto, queda una reflexión: muchos de nosotros llevamos meses o años conviviendo con un perro sin habernos parado a mirar de verdad el estado de sus uñas. No porque no nos importe, sino porque es una de esas cosas que no duele ni sangra ni hace ruido hasta que ya es un problema.
Incorporar una revisión rápida de las patas en la rutina semanal del perro —mientras le acariciamos, mientras le cepillamos— es un hábito pequeño que puede marcar una diferencia real en su comodidad del día a día. Al fin y al cabo, si tu perro pudiera pedírtelo, ¿no crees que ya te lo habría dicho hace tiempo?

