Otras Mascotas

Jerbos: los roedores más sociales y menos conocidos

Los jerbos como mascota son una opción que poca gente se plantea, y eso es una pena, porque son de los roedores más interesantes que puedes tener en casa. Son activos, curiosos, viven en grupo y tienen una forma de comunicarse y de relacionarse que sorprende a quien los observa de verdad. Si estás valorando tenerlos o ya los tienes y quieres entenderlos mejor, este artículo va a servirte.

jerbos como mascota

Qué son los jerbos y por qué la gente los confunde con otros roedores

El jerbo es un pequeño mamífero roedor originario de zonas áridas y semiáridas de Asia y África. La especie más común como mascota es el jerbo de Mongolia (Meriones unguiculatus), aunque en las tiendas rara vez lo verás identificado con ese nombre. Lo venden simplemente como “jerbo” y punto. En apariencia recuerda un poco al ratón, pero tiene las patas traseras más largas, una cola larga con un mechón de pelo en la punta y unos ojos grandes y redondos que le dan un aspecto muy distinto al de un ratón de campo.

La gente los confunde a veces con hámsters porque viven en jaulas similares, pero el parecido termina ahí. El hámster es solitario, territorial y nocturno. El jerbo es social, territorial solo frente a desconocidos, y está activo tanto de día como de noche en ciclos cortos. Son animales completamente distintos en comportamiento, y tratarlos igual es el error más habitual de quien llega sin información previa.

Su tamaño es pequeño: entre 10 y 13 centímetros de cuerpo, más la cola. Pesan entre 60 y 130 gramos según el individuo. Son ligeros, rápidos y muy ágiles. Si se escapan de la jaula, atraparlos puede convertirse en una aventura de media hora.

¿Por qué los jerbos necesitan vivir en pareja o en grupo?

Los jerbos son animales sociales por naturaleza y no deben vivir solos. En estado salvaje viven en colonias familiares con jerarquías claras, túneles compartidos y sistemas de comunicación constante. Separar a un jerbo de sus congéneres no lo hace más dependiente de ti, lo hace más ansioso, menos activo y con peor salud general.

Lo ideal es tenerlos en parejas del mismo sexo si no quieres que se reproduzcan, o en grupos pequeños de tres o cuatro individuos criados juntos desde jóvenes. Las parejas macho-macho y hembra-hembra suelen funcionar bien si los animales se conocen desde cachorros. Introducir un jerbo adulto desconocido en un grupo ya establecido es arriesgado: pueden pelearse con mucha intensidad, hasta el punto de hacerse daño grave.

La convivencia entre jerbos es fascinante de observar. Se acicalan mutuamente, duermen amontonados, se avisan entre sí cuando sienten algo extraño y juegan con una energía que cuesta seguirles el ritmo. Cuando tienes dos jerbos bien relacionados y los ves interactuar, entiendes por qué tener solo uno sería quitarles algo muy básico.

Cómo montar el hábitat de un jerbo sin quedarte corto

El principal error al preparar el espacio para jerbos es usar jaulas demasiado pequeñas o con poca profundidad de substrato. Los jerbos excavan. Es uno de sus comportamientos más marcados y también uno de los más importantes para su bienestar. Si no pueden cavar, se estresan. Así de simple.

Para una pareja, el mínimo razonable es un terrario o jaula con una base de al menos 80 x 40 centímetros, con una capa de substrato de entre 20 y 30 centímetros de profundidad. El substrato puede ser una mezcla de arena para roedores, heno y tierra vegetal sin pesticidas, que les permita hacer túneles estables sin que se derrumben. Las virutas de madera solas no son suficientes porque no aguantan la estructura de los túneles.

Dentro del espacio necesitan rueda (sin varillas, lisa o con fondo sólido para que no se enganchen la cola), caseta para dormir, objetos para roer y algunas ramas o tubos para explorar. La rueda no es opcional: los jerbos tienen una energía que tienen que gastar y la rueda les ayuda a canalizarla.

La temperatura ideal está entre 18 y 24 grados. No soportan bien el calor excesivo ni las corrientes de aire, y son sensibles a la humedad alta. Esto los convierte en animales más fáciles de mantener en climas secos o en interiores bien ventilados que en ambientes húmedos y cálidos. Si en casa tienes reptiles o anfibios con necesidades muy específicas, sabes de lo que hablo; los jerbos son bastante más indulgentes, aunque no tanto como para ignorar la temperatura. Si te interesan las diferencias de cuidados entre animales exóticos, el artículo sobre los ajolotes y sus necesidades de temperatura da perspectiva.

¿Qué comen los jerbos y qué no deben comer nunca?

Los jerbos como mascota se alimentan principalmente de semillas, cereales, frutos secos sin sal y pequeñas cantidades de proteína animal. En el mercado hay mezclas comerciales formuladas para jerbos, pero no todas son iguales: busca las que no estén compuestas en su mayor parte de semillas de girasol, porque son muy calóricas y pueden desequilibrar la dieta si el animal las come en exceso dejando el resto.

Como complemento puedes darles verduras en pequeñas cantidades: zanahoria, pepino, brócoli. Las frutas también, pero con moderación porque el azúcar no les sienta bien en grandes dosis. Un trocito de manzana o de pera de vez en cuando es suficiente.

Lo que nunca deben comer: cebolla, ajo, aguacate, chocolate, dulces, alimentos procesados para humanos y cualquier fruto seco con sal. El azúcar y la sal son problemáticos para su pequeño sistema digestivo y renal. También hay que tener cuidado con algunas plantas que pueden parecer inofensivas: si tienes plantas en casa y los jerbos salen a explorar, asegúrate de que no tengan acceso a nada potencialmente tóxico.

El agua debe estar siempre disponible, en biberón o en cuenco pesado que no vuelquen fácilmente. Los jerbos beben menos que otros roedores por su origen en zonas áridas, pero eso no significa que no necesiten acceso constante al agua.

Cómo relacionarte con tus jerbos sin asustarlos

Los jerbos no son animales de brazos por defecto. Son curiosos, sí, pero también rápidos y algo nerviosos en los primeros contactos. La clave está en la constancia y en no forzar el ritmo. Acercarte a la jaula cada día, hablar con voz tranquila, ofrecer comida desde la mano son pasos que funcionan si tienes paciencia.

Una vez que un jerbo está acostumbrado a tu presencia, puede llegar a subirse a tu mano por voluntad propia, explorar tu ropa o quedarse quieto mientras lo acaricias en la cabeza. Pero si intentas cogerlo antes de que confíe en ti, el resultado es un animal que huye cada vez que te acercas y que asocia tu mano con el susto. Ese proceso de recuperar la confianza después de haberla perdido es mucho más largo.

Con niños funciona bien si son capaces de moverse despacio y de escuchar instrucciones. Un jerbo que se cae desde la altura de una mano de un niño puede hacerse daño serio. No es el animal más indicado para los más pequeños si no hay un adulto supervisando de cerca cada interacción.

Salud y señales de alarma que no debes ignorar

Los jerbos son animales resistentes en general, pero pequeños problemas pueden complicarse rápido por su tamaño. La señal de alarma más clara es el cambio de comportamiento: un jerbo que de repente deja de moverse, deja de comer, está encogido en un rincón o tiene la respiración acelerada necesita valoración veterinaria sin esperar a ver si mejora solo.

Uno de los problemas más comunes en jerbos es la epilepsia, que se manifiesta en convulsiones breves. No es raro en la especie y puede tener causas genéticas. También son susceptibles a tumores, sobre todo pasados los dos años de vida, y a enfermedades respiratorias si están expuestos a corrientes de aire o a substrato con mucho polvo.

La cola es otro punto a vigilar. Si un jerbo es cogido de la cola de forma incorrecta (sujetando solo la punta), la piel puede desprenderse, una lesión que no se puede revertir. Hay que sujetar siempre por la base de la cola o, mejor, evitar cogerlos por la cola en general.

Busca un veterinario con experiencia en roedores exóticos antes de que lo necesites de urgencia. Los veterinarios generalistas atienden perros y gatos, pero no todos tienen formación específica en animales pequeños. Lo mismo ocurre con otros animales menos convencionales: los que tienen hurones como mascota saben que no cualquier clínica puede atenderlos bien.

Reproducción: lo que pasa si tienes macho y hembra juntos sin planificarlo

Los jerbos se reproducen con mucha facilidad. Una hembra puede tener camadas de entre cuatro y ocho crías cada pocas semanas si vive con un macho. Antes de juntar jerbos de sexo distinto, tienes que tener claro qué vas a hacer con las crías, porque el número de animales puede multiplicarse muy rápido.

Las crías nacen ciegas y sin pelo, completamente dependientes de la madre. A las tres semanas ya empiezan a moverse con más autonomía. A las cinco o seis semanas se pueden separar de la madre. Si no tienes capacidad ni plan para acoger o reubicar las crías, lo más sencillo es mantener parejas del mismo sexo.

También vale la pena saber que la esterilización de jerbos es técnicamente posible pero conlleva riesgos significativos por la anestesia en animales tan pequeños. No es una solución habitual ni recomendada de forma rutinaria.

Lo que diferencia a los jerbos de otros roedores pequeños que también se venden como mascotas

Si has tenido o tienes hámsters, cobayas o ratones, el jerbo te va a sorprender en algunos aspectos. Los hámsters sirios y rusos tienen necesidades muy distintas entre ellos, pero los dos comparten el rasgo de ser solitarios. El jerbo necesita compañía de su propia especie para estar bien, lo que cambia toda la lógica del mantenimiento.

Las cobayas también son sociales y tienen algunas similitudes con los jerbos en ese sentido, pero son mucho más grandes, viven más tiempo y sus necesidades de espacio y alimentación son diferentes. No se mezclan bien, por tamaño y por comportamiento.

Lo que hace al jerbo especial dentro de este grupo es la combinación de ser pequeño, activo durante el día (o al menos en varios momentos del día), social con los de su especie y relativamente interactivo con el humano una vez ganada su confianza. No es un animal de mimos constantes, pero tampoco es el tipo que pasa todo el tiempo escondido.

Cuánto viven los jerbos y qué esperar a largo plazo

La esperanza de vida de un jerbo doméstico está entre tres y cinco años, aunque hay individuos que llegan a seis. Es una vida más corta que la de una cobaya o una chinchilla, pero más larga que la de un ratón doméstico. Hay que tenerlo presente antes de adoptarlos, especialmente si hay niños en casa que van a encariñarse con ellos.

El envejecimiento en los jerbos es visible. A partir de los dos años y medio o tres, muchos empiezan a moverse menos, a perder pelo o a mostrar los primeros signos de los problemas de salud más comunes en la especie. No es algo dramático en todos los casos, pero hay que estar atentos y mantener las revisiones veterinarias.

Las chinchillas, por comparación, pueden vivir más de diez años, lo que implica un compromiso mucho más largo. Con los jerbos el ciclo es más corto, pero no por eso menos intenso.

Antes de adoptar jerbos, esto es lo que deberías tener resuelto

Adoptar jerbos como mascota requiere algo más que comprar una jaula y un saco de pienso. El espacio, el substrato adecuado para que puedan cavar, la compañía de otro jerbo y un veterinario que los conozca son los cuatro pilares sin los que el resto no funciona.

No son animales caros de mantener, pero sí exigen una preparación real. Si llegas a esto con la idea de que son “fáciles porque son pequeños”, es probable que te lleves alguna sorpresa. Pequeño no significa sin necesidades.

También conviene saber de dónde vienen. Los jerbos vendidos en tiendas de animales tienen orígenes muy variables y no siempre llegan en las mejores condiciones. Buscar criadores de confianza o contactar con protectoras de pequeños animales puede marcar la diferencia en el estado de salud y socialización de los animales que adoptes. Y si te interesa el mundo de las mascotas menos convencionales en general, vale la pena informarse sobre qué animales exóticos están permitidos en España, porque la normativa afecta también a algunos roedores menos comunes que podrías encontrar en venta.

Los jerbos no son para todo el mundo, pero para quien conecta con ellos, son de esos animales que dejan huella. Observarlos cavar, interactuar entre ellos y explorar cada rincón nuevo que les pones en la jaula es algo que engancha con mucha facilidad. Como ocurre con los conejos, la gente suele subestimarlos antes de conocerlos de verdad.


Preguntas frecuentes sobre jerbos como mascota

¿Puedo tener un solo jerbo o necesita compañía obligatoriamente?

Un jerbo solo puede sobrevivir, pero lo pasará mal. Los jerbos son animales con una fuerte estructura social y necesitan la compañía de otros jerbos para estar bien. Sin esa compañía, muchos se vuelven apáticos, menos activos y más propensos a problemas de salud relacionados con el estrés. Lo recomendable es tenerlos en pareja o en grupos pequeños, siempre del mismo sexo si no quieres que se reproduzcan, y siempre animales que se hayan conocido desde jóvenes.

¿Cuánto tiempo al día necesitan los jerbos fuera de la jaula?

Los jerbos no necesitan salir de la jaula como un perro necesita salir a pasear. Si el espacio interior es suficientemente grande y rico (con substrato para cavar, rueda, objetos para roer y explorar), pueden tener una vida plena dentro. Lo que sí les beneficia es la interacción diaria contigo a través de la jaula o con la mano dentro, ofreciéndoles comida o dejando que te olfateen. Si los sacas fuera, asegúrate de que el espacio esté cerrado y libre de peligros, porque son rapidísimos y se cuelan por cualquier hueco.

¿Mi jerbo tiene epilepsia o está jugando cuando le veo temblar o hacer movimientos raros?

Las convulsiones epilépticas en jerbos son breves, con pérdida de control motor, rigidez o sacudidas que duran pocos segundos. Después el animal suele quedarse quieto un momento y luego continúa como si nada. Es relativamente común en la especie y puede tener base genética. Si los temblores son frecuentes, prolongados o el animal no se recupera bien después, consúltalo con un veterinario especializado en roedores. No es algo que debas ignorar ni tampoco que debas dramatizar en todos los casos: el veterinario te dará el contexto del animal concreto.

¿Cuánto cuesta mantener un par de jerbos al mes?

El mantenimiento mensual de una pareja de jerbos es bastante asequible. La comida, el substrato y algún objeto para roer o enriquecer el espacio suelen salir por poco dinero al mes. El gasto mayor suele venir al inicio, con la compra del terrario o jaula adecuada y el material de instalación. A eso hay que añadir las posibles visitas veterinarias, que varían mucho según la clínica y la situación del animal. En general, los jerbos son de los animales de compañía con menor coste de mantenimiento, siempre que no surjan problemas de salud importantes.

¿Pueden vivir jerbos y hámsters juntos en la misma jaula?

No. Los jerbos y los hámsters no deben compartir espacio en ningún caso. Son especies distintas con comportamientos territoriales propios, y la convivencia puede acabar en peleas serias y heridas. Tampoco deben mezclarse jerbos con ratones, ratas u otros roedores en la misma jaula. Cada especie necesita su propio espacio con animales de su misma clase.

¿Los jerbos huelen mucho o son animales limpios?

Los jerbos son de los roedores con menos olor. Al venir de zonas áridas, producen poca orina y sus heces son secas y compactas. Si limpias la jaula con regularidad (sin limpiarla por completo cada vez, porque eso les estresa al borrar sus marcas de olor), el olor es prácticamente imperceptible. Mucho menos que el de una cobaya o un hurón, por ejemplo. El substrato en cantidad suficiente también ayuda a absorber y controlar cualquier humedad.

Aviso importante: La información de este artículo es únicamente orientativa y no sustituye la valoración de un profesional. Cada mascota y cada raza tiene necesidades propias, por lo que cualquier duda sobre su salud, alimentación o comportamiento debe consultarse siempre con tu veterinario de confianza.